domingo, 11 de marzo de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Súplica Eterna Al Presente Descontento...

                                                                                             
Frío emancipador destilador de corruptas tierras

Escurridor vivaz de sabores complejos,
 miscelaneos

Atmosférico torpe, nocturno, de 
colores salpicados

Energético simple,  sonidos  escarchas  que titilan.

Siempre su ademán facial que recubre y distingue
Simultáneo y relativo, dulcemente áspero.


Y no conforman, de ahí su refrigerio

Bien saben que todo es suculento.

Pero no calientan, alcalinos, y mantiene su oscuro

De ahí su masoquismo por migajas

Y no es de pan precisamente que les hablo

Y no es de amor precisamente que les cuento.



   Cosas turbias,
       
innecesarios que se hacen

Cuando caminan y cuando trotan también

Es más, y cuando rápidos corren también.

Bien saben que los queremos dentro

Que no es de alejarse, contentos, que les hablo

Que no es de distinguir, a lo corto, que les cuento.


Frío emancipador destilador de corruptas tierras…

Que no es de pan precisamente que les hablo.

sábado, 21 de enero de 2012

Repugnancia De Lo Bello...


No es gran cosa, pero vale el esfuerzo como primer intento.

Cae

    Brotando cual península de vida

Rodando por estrechos salvajes

De bélicos motivos decorado

Cae

Embadurnando impertinente,  miasmas

Regocijado del vaho que lo perfuma

Luciéndolo con deshonestas ínfulas

Rueda

No es pararse su deseo ni su niego

Es saberse quiste y corromper

Existir siendo fiambre y disfrutar

Rueda

Gritanle levántese y no reacciona

El húmedo revuelco enloda orejas

Tapándolas con cieno ennegrecido

Comprende

Ceguera en los demás denota

¿Quién sin meditar entiende el samadhi o el caos errante?

¿Quién sin escribir mira belleza en la encía sangrante?

miércoles, 18 de enero de 2012

Holistica De Los Pares...

En la torsión, los pares en fuerza tirante, se benefician en lo consciente de lo opuesto con la misma dirección abastecida de lo contrario de sus sentidos, por el saber preciso de que el valor no se altera en senderos recorridos por el barrido circular sobre la línea axial que justifica la razón de su rote. Y al sumarse resulta un producto mejor que el total de sus partes. En el alma ¿Cuánta distancia necesita un giro? Pues la inercia, auxiliada de superficial fricción no disminuye el desplazamiento pero ralentiza la rapidez de lo benigno, provocando cierres de conciencia, aumentando la tensión. Pero no es posible caminar en el mismo sentido aunque obedezcamos la misma trayectoria. Determinados ángulos producen visiones diferentes de las aristas; el abatimiento correcto de estas genera la vista en planta correspondiente, permitiendo ver más cercana la realidad esperada disfrutandola tal como es.

domingo, 15 de enero de 2012

La Presencia De Lo Hermoso...


  Y si rompe la crisálida 

y mil delfines brotan regalando mágicos saltos

¿Cuestionarás la belleza?

Y si vuelan libres 

pétalos de colores
en el cielo

y decantan en el pecho

¿Dudarás de la estética?

Y si cada aleteo del zumbador

Y el sonido de las aguas

Y las musas del gorrión

Se manifiestan en tu espacio, oníricas

¿Negaras su esplendor?

martes, 20 de diciembre de 2011

La Estancia De Lo Que Se Va...


Reposición. Del Sábado 19 de febrero de 2011

Fértiles cicatrices cubren trazos de epidermis plásticas

rústicos bruñidos estallan sensaciones sutiles

donde hervideros vulcanos segregan salares

fundiendo siluetas piroclásticas en acciones escultóricas.

añadidos indolentes punzando orígenes y destinos arteriales

la vida se acorta en lo indeterminado de un instante

lo inerte bufonea perenne en su reinado endógeno de lo eterno

curiosean, vívidos, quienes anhelan su espera

y todo queda.



Quedan tristes las estelas dulcificando el dolor

Quedan dolores amargando nuevas sendas

Quedan niñas regulando haces lumínicos sosegantes

Quedan rítmicas las muecas sociales camufladas

Quedan avideces preñadas parteaguas de lascivias

Quedan inquietos los tranquilos desempeños motivadores

Quedan prestos al ingenio aquellos hábiles tarados

Quedan lujurias sueltas disfrutando masculinas

Por quedar, todo queda.



El silencio

Perdido estanque de lo vacío

Absorbente disoluto de la integridad palmaria

Aditamento curioso de lo incausado

Egoísta compacto encriptador de lo profundo

Negador persistente de la realidad velada

Gemelo sempiterno del tiempo

Complemento galeno

Indiferente malvado.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Breve Historia Del Drama De Los Dos...

Era su vida un cosquilleo, un desespere que arrastraba su ser a un nauseabundo constante y a un eterno confuso, aquello de querer saber si es lo que se es o se es lo que se siente o lo peor, si realmente se es lo que se vive. La amplitud que sus ojos miraban tenía ese gris tan propio de lo nefasto. Pero no todo había concluido, misteriosos verdes aleteos suscitaban ocasionalmente en su pecho y volvía al mundo sus alocadas ñoñerías que mostraban su fondo ingenuo. Vivía con Ha… que disfrutaba indiferente a sabidas cuentas de la virtud de reír que le caracterizaba. Esas comisuras siempre risueñas, no importa la situación, el lugar, hacía todo por sentirse feliz, era lo que le importaba; Ha… consideraba que el egoísmo bien aplicado es un arma que no pretende dañar al semejante, se limitaba a pensar que se sentía bien y que el otro y los demás debían sentirse bien, de no lograrlo esa era su desdicha. Es una relación de dos, insiste en recordarle, Ha… no se inmutaba ¿Quién lo negaba? Por eso somos pareja, pensaba, sin decir una palabra y sin gesto alguno.

Todo en el entorno era muestra palpable de la distorsión emocional que rebosaba su alma noble. El anticuado mantel de plásticos superpuestos que cubre la madera de la mesa resaltaba por su apariencia de café hace mil años derramado, el jarrón transparente con sus orillas filosas por la fragmentación, decorado con polvo y algunas ramas secas con rastros de antigua y florida vitalidad; las sillas desorganizadas ausentes de higiene recuerdan cuatro atacamas llorando angustiadas por la mas insignificante gota de agua.

La razón de completarse tampoco la comprendía. Conoció a Ha… en tiempos de zafras hormonales desembocadas en el ideal permanente de lo sublimemente tierno; saberse entre brazos ajenos pero deseables merecían el azar, la incertidumbre ¿Qué importaba? Lo efímero e inexplicablemente breve de ese instante era el mejor compromiso de extensión que podía sentir, y sintió… Mundos completos transpiraba su piel en sinuosas descargas que le llevaron a proyectar en el tiempo y en esos inmedibles segundos vio toda su vida repartiendo pétalos multicolores de una flor inagotable que se nutría de su pecho. La vida son estos momentos, se decía en el fragor del combate benigno entre los cuerpos. Todas las mañanas se levantaba con Ha… en alguna partecita del interior de su frente, con su olor, su mirada, su todo. Algunos rastros sucesivos que insistió ignorar le dieron señales claras de la inquebrantable e insufrible personalidad de Ha... Y llegó el día maravilloso que completó sus oníricos desvelos. Se había casado. Vivía para los deseos del otro, llenaba sus gustos y curiosidades olvidando que existía individualmente.

Con los años pasó a ser una rama prendida de un tronco indiferente, que aplicaba su fortaleza para la realización extrema de su auto disfrute; una de esas ramas secas desheredadas, que ven reverdecer y fortalecerse una y otra vez las contiguas, mientras plagas consumen su vitalidad y sólo queda la espera sin futuro de estrellarse, reconociéndose desperdicio, en el sucio suelo, resultando en abono que alimentará las raíces que nutrirán la fuente que generaba su desprecio. De ahí su mayor confusión, se es en realidad persona completa o se es pedazo de persona cuando no está la llamada “otra mitad”.

Habitan colibríes en su estomago. Esas inexplicables sensaciones que indican un no se qué, le atrapaban a medida que subía las estrechas escaleras que conducían a su puerta. Todos los días replicaba la escena, honda monotonía en espera de ese tropiezo que le hiciera por fin levantar los pies; el picaporte gastado, grasiento, esperaba la mano que diariamente y a la misma hora significaba su existencia. Ha… se encontraba en tranquilidad, en el sillón reclinable de cuero negro, y como siempre, se mantuvo indiferente como si desconociera su presencia. Encima del televisor, hoy apagado, ubicado frente a su sempiterno lugar de descanso, está el papel y apoyado sobre el, la delicada pluma plateada impide que el viento fresco le desentume sus alas; a distancia puede ver la cuidadosa caligrafía de Ha… Al lanzarse sobre el papel con inusitada tensión, descubrió su liberación de la forma menos esperada:

“Admiro tu lucidez y esa especial fortaleza que te ha permitido sobrellevar con cierta facilidad nuestra desgracia. Yo la veo a diario en tu risa, la descubro cada minuto en tus gestos, en tu forma de ser, en tus ojos, y esas partes de ella que no son tuyas las sufro cuando me miro en el espejo. Me niego a mirarte de frente, me cubro para no percibir el mínimo reflejo de mi imagen. Mi ciclo terminó con ella y sigo aquí, traicionándola, respirando su aire, tomándome su agua, pisando su suelo. No te puedo querer porque el magma de mis emociones enfrió el día que la vida le dijo adiós. Con aprecio Ha…”

Ambos vivieron diferente la misma tragedia.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Cuentos Tiernos... (III)


El Fanfarrón


El niño se queja; su rostro es un montoncito de pliegues que sirven para mostrar su desencanto. Dos lágrimas salan sus amplios mentones. El abuelo camina tranquilo, al acercarse, con cuidadosa e imperceptible ternura roza con la mano izquierda el rudo cabello de su nieto. Parados frente al gran ventanal miran el mar, que empujado por la brisa tibia truena al desdibujarse en la rocallosa orilla, elevando al cielo espumas formadas por millones de diminutas gotas de agua que femeninas decoran el ambiente, queriendo regalar un arcoiris, también de emociones, a los observadores.

El niño se queja porque en la escuela sus amiguitos lo acusan de ser negro y “feo” y de no tener el pelo como ellos. El abuelo, con rostro sonriente y voz paternal le pregunta ¿No te hice el cuento del joven forzudo que pretendía humillar con su figura a dos jovencitos en compañía de una bella chica cuando regresaban de la escuela? Los grandes ojos negros del niño miraron con curiosidad el rostro de su abuelo que todo lo sabe; su abuelo con cara de pasa y mirada inteligente, más inteligente y más sabia que la de su papá. Ven, siéntate en mis piernas y escucha con atención, que es cortito y no te vas a aburrir.

“Había una vez, dos amiguitos regresaban de la escuela, conversaban de lo bien que les había ido en el examen. Como eran muy pobres usaban remiendos en sus pantalones; al morenito, flaco y chiquito hasta se le veían los dedos a través de las medias, porque sus zapatos estaban rotos. En el camino alcanzaron a una jovencita rubia y bonita, que adornaba su cabello dorado con dos trenzas que le tocaban cada hombro. Al mirarla de cerca los niños comenzaron a decirle cosas bonitas. Ella se sentía contenta pero con un poco de vergüenza, porque era una niña decente. Habían caminado dos esquinas acompañándola, cuando se toparon con un jovencito alto, sin camisa, que pretendía con la presunción de su figura humillar a nuestros dos galanes.

Y no te da vergüenza caminar con estos dos descuidados.  – dijo con voz altanera el fanfarrón.

La niña reaccionó con desagrado ante el gesto del nuevo galán. Pero sintió pena porque sus acompañantes no podían competir con su elegancia.

Si deseas te acompaño, para que andes con alguien que esté a tu altura.       –    pronunció de nuevo, expandiendo su torso dejando ver su bien delineada figura.

Los niños miraron a la niña, y esta, sabiendo que sus galanes perdían terreno los miraba con ansiedad esperando una reacción.

El morenito, flaco y chiquito, dirigió la vista hacia su opositor, que pavoneándose dio dos pasos hacia ellos para mostrar de una vez por toda su superioridad, y venciendo su intimidación nuestro amiguito le dijo

-        Te crees con buen cuerpo porque eres alto y porque levantas pesas.

¡Claro que lo tengo! y mejor que el de ustedes dos juntos.  – dijo, y sacudió de un lado al otro su cabeza, moviendo rítmicamente su melena.

El segundo de nuestros galanes no encontraba que decir, cabizbajo evitaba la mirada de la chica, pero el morenito, flaco y chiquito hábil para las respuestas preguntó

 –  ¿La cabeza es parte del cuerpo?

Todos lo miraron extrañados, incluyendo el supuesto galán, que procedió a contestar

-        Si, claro que es parte del cuerpo, ¿Quién no sabe eso?

Y como quien vence en una guerra nuestro galán dijo con orgullo

-   Entonces no creo que tengas mejor cuerpo que yo.

El fanfarrón reaccionó derrotado, y se alejó diciendo maldiciones y palabras difícilmente pronunciables por aquellos que realmente tienen lindo y buen cuerpo.                                                                          
                                                                                                                            La niña sonríe orgullosa, se sitúa en medio de sus dos hermosos acompañantes, y tomados de los codos avanzaron sonrientes hasta donde el camino los separó.”

El niño baja súbitamente de las piernas de su abuelo. Sonríe complacido, siente alegría de infante, su corazón le pide que brinque y salte, y se coloca de nuevo frente al gran ventanal, desde donde puede ver las olas en su perpetuo vaivén. Sabe que sus amiguitos ya no podrán ofenderlo con esas frases que lo herían cada mañana en la escuela. Sus ojos brillan de emoción y de asombro y da gracias a Dios por ser tan generoso al darle un abuelo con tanta sabiduría, que todo lo sabe; su abuelo, con cara de pasa y mirada inteligente, más inteligente y más sabia que la de su papá.

domingo, 30 de octubre de 2011

Sombras De Luto...

Maquiavélicas penumbras ocultas detrás del árbol. No intentes verlas, los que trataron verlas jamás lo lograron. Los que dicen haberlas visto no contaron a nadie de su experiencia visual, ya que ni ellos pudieron sobrevivir a su espanto; Penumbras rojas dicen rumores. Rumores de los cuales se cuida la gente.

Cuando las hojas secas caen y el tronco cruje al golpeo de la brisa celestial, el sol deja reflejado detrás de el, las penumbras; Penumbras que destellan, se cree, color rojizo, tan rojo como sangre.

Un joven se acerca al árbol; se acerca más y observa la leyenda de las penumbras. Aquella leyenda que se perderá para siempre y no será investigada para evitar traer de nuevo sobre los demás seres, sombras de luto que golpean con más fuerza el corazón de los que -si llegaron a hacerlo- las observaron.